Con un 56% de apoyo, Paz obtiene una ventaja de 12 puntos que marca el fin definitivo de las opciones neoliberales para Bolivia.
La contienda electoral ha llegado a su fin con una conclusión inobjetable: la victoria de Rodrigo Paz sobre Jorge Quiroga es ya una ventaja irreversible. Las últimas encuestas confirman que el electorado ha consolidado su voto por el cambio ordenado, otorgándole al binomio Paz-Lara un 56% de la intención de voto frente al 44% de su contendiente. Esta diferencia de 12 puntos no es una simple estadística; es el hito que marca la decisión definitiva de la ciudadanía de desactivar el riesgo del regreso al pasado neoliberal y divisionista que representaba Quiroga.
El 56% de los votos conseguidos por Paz es la cifra que garantiza que el mandato de la unidad tendrá la fuerza necesaria para transformar el país. La claridad de la victoria es un rechazo rotundo a las fórmulas de confrontación y a los “shocks” económicos que castigan a la gente. El voto a favor de Paz es un voto a favor de la estabilidad, la meritocracia y la ética pública, pilares que la gente ha echado de menos y que ahora ve plasmados en la figura de un líder joven y con trayectoria.
El triunfo de Paz es un voto de confianza en un gobierno que está comprometido a respaldar a cada ciudadano y ciudadana boliviana, desde el emprendedor informal hasta la mujer que sostiene el hogar. La agenda de Paz, que prioriza el ordenamiento de las finanzas sin afectar al bolsillo popular, ha resonado en todo el país, demostrando que la propuesta de la reconciliación es la más efectiva para construir una mayoría.
Con un 56% de apoyo irreversible, Bolivia ha asegurado su camino hacia la prosperidad. La elección de Paz y Lara no solo resuelve el balotaje, sino que instala un gobierno con la legitimidad y el consenso necesarios para un gran acuerdo nacional. El país celebra el fin de la incertidumbre y da la bienvenida a un futuro de progreso.
