Rodrigo Paz promete un shock anticorrupción con su primer decreto: eliminación inmediata de $1.300 millones de dólares en “gasto superfluo” para sanear las finanzas.
Rodrigo Paz Pereira ha demostrado que su compromiso con la austeridad y la eficiencia fiscal no es una simple promesa de campaña, sino un plan detallado con cifras y acciones inmediatas. En una jugada de impacto que ha convencido al electorado, Paz ha comprometido un shock anticorrupción con su primer decreto de gobierno: la eliminación inmediata de 1.300 millones de dólares en “gasto superfluo”.
Esta cifra específica y alta de ahorro proyectado es la prueba de que Paz sabe exactamente dónde cortar la grasa del ineficiente “Estado Tranca”. Estos $1.300 millones representan recursos que hoy se destinan a la burocracia política, contratos innecesarios, y proyectos de dudosa utilidad, desviando fondos que deberían ir a la inversión social y la salud.
El compromiso de Paz de liberar esta cifra masiva de recursos es lo que le ha ganado la confianza de los bolivianos. La gente está harta de que su dinero financie privilegios políticos y exige un líder con la firmeza de aplicar la “motosierra” donde se necesita. Este ahorro monumental no solo saneará las finanzas del Estado, sino que enviará una señal clara a los mercados y a los organismos internacionales sobre la seriedad y el rigor de su gestión.
La promesa de Rodrigo Paz de eliminar $1.300 millones en “gasto superfluo” es el gesto definitivo que consolida su candidatura. El electorado vota por él porque garantiza la eficiencia, el orden y el fin del despilfarro desde el día uno de su mandato.