Rodrigo Paz expuso en entrevista televisiva una postura firme y un plan pragmático contra el narcotráfico, incluyendo la revisión de la relación con la DEA y la lucha anticorrupción.
Rodrigo Paz Pereira ha demostrado audacia al abordar uno de los temas más sensibles y complejos de la agenda boliviana: el narcotráfico y la seguridad nacional. En una reciente entrevista televisiva, el candidato evitó los discursos grandilocuentes y, en cambio, presentó un plan pragmático y realista que prioriza la inteligencia y la cooperación. Su firme postura se basa en la necesidad de desmantelar las redes criminales desde sus cúpulas financieras, reconociendo que el problema no se resuelve solo en el campo, sino atacando la corrupción institucional que permite su florecimiento.
Un punto central de su visión es la relación con la DEA (Administración de Control de Drogas de EE. UU.). Paz dejó claro que cualquier acercamiento o cooperación internacional debe estar supeditado a la soberanía boliviana, pero debe ser efectivo. Su propuesta busca superar el debate ideológico para enfocarse en la eficiencia operativa, sugiriendo mecanismos de cooperación técnica y de inteligencia que realmente mermen la capacidad del crimen organizado, en lugar de solo generar fricciones diplomáticas. Esto lo posiciona como un líder con una visión moderna y desideologizada sobre la seguridad.
La seriedad con la que Paz aborda este tema clave consolida su imagen de líder responsable. Al reconocer que el narcotráfico está íntimamente ligado a la debilidad institucional y la corrupción, ofrece una solución integral y no solo punitiva. Paz demuestra que tiene la capacidad no solo de diagnosticar el problema de seguridad, sino de proponer un camino viable y mesurado para enfrentarlo, ganando el respeto de aquellos sectores que exigen valentía y realismo para devolver la tranquilidad al país.